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146. Significarse o no significarse

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Los últimos acontecimientos en el país no han dejado indiferente a nadie, ni siquiera lejos de nuestras fronteras. El 27 de septiembre de 1975 el gobierno de Franco acaba con la vida de cinco terroristas del FRAP y de ETA, que un mes antes habían sido condenados a muerte por el régimen. A partir de ese momento, se enciende una mecha en la sociedad española que será difícil de apagar. La oposición al franquismo traspasa fronteras, provocando la reacción internacional ante los fusilamientos. Una oleada de protestas y ataques contra las embajadas españolas se repite por toda Europa. Incluso el Papa Pablo VI muestra abiertamente su rechazo ante lo sucedido, dejando muy claro cuál es la postura de la iglesia. En las Naciones Unidas, el presidente de México, Luis Echeverría, exigió la expulsión de España de la organización.

En este ambiente, la familia Alcántara asiste como de costumbre a la iglesia. Pero ni siquiera allí consiguen alejarse de la situación política que se vive en este momento. Durante la ceremonia, dos parroquianos no dudarán en exaltar la figura del Caudillo que, a pesar de encontrarse en “horas bajas”, sigue contando con fieles seguidores. Sólo Herminia parece calmar los ánimos de quienes creen que los fusilados “han pagado como debían”.

“La pela es la pela” y a pesar de la creciente oposición al régimen, Antonio se verá obligado a imprimir, por miedo a recibir amenazas, 25.000 ejemplares para la concentración del 1 de octubre en la Plaza de Oriente. Esta reunión está organizada por los sectores afines al régimen, para apoyar a Franco en un momento en el que las críticas internacionales no cesan. Los folletos con el lema “Todos con el caudillo” provocarán la reacción de algunos como Curro, que se negará a contribuir de esta manera a la causa del régimen. Al final, el ingenio de Curro y un supuesto error tipográfico permitirán a Antonio y a sus empleados mantener la conciencia tranquila.

Pero no siempre es posible elegir y más aún cuando se trata de estar o no estar con el Caudillo. Carlos se entera en el instituto de que está obligado a ir a la concentración del 1 de octubre, algo que le parece totalmente injusto. Intentará por todos los medios no acudir; incluso hasta tal punto de falsificar, junto a Josete y a Karina, un justificante para no tener que ir a la Plaza de Oriente. Carola se convertirá en su apoyo y les hará ver lo importante que es tomar decisiones por ellos mismos.

Si la situación política anda revuelta, lo mismo le sucede a la economía. Los asiduos a la bodega tienen que hacer frente a una subida considerable de los precios. El nuevo cartel de Tinín lo deja claro: “Caña a ocho pesetas, botellín a lo de siempre”. Algunos como Antonio o Cervan no acaban de entenderlo y a las discusiones políticas se unen ahora, además, las del precio de la caña.

Con la excusa de que el ambiente anda revuelto también en la Universidad, Antonio convence a Mercedes para que no acuda a su primer día de clase. Al final Merche, a pesar de la oposición de Antonio, decidirá ir a sus espaldas. Allí conocerá a Begoña, la profesora de Sociología, que le propondrá participar en un trabajo de campo sobre la mujer española. Mercedes aceptará, aunque se quedará sorprendida ante algunas de las cuestiones que plantea el cuestionario.

Mercedes anda ilusionada con la Universidad y Antonio lo está con la nueva revista. Antonio tendrá que acudir a una asamblea de “Criterio” para decidir la posible entrada de un nuevo inversor. El hecho de poder participar en las decisiones de la revista hará sentir a Antonio cada vez más implicado con el proyecto.

Toni continúa trabajando en “Pueblo”, aunque ahora a los temas profesionales se unen los personales, ya que recibe la llamada inesperada del padre de Juana que le cita porque tiene algo que confesarle. Andrade le dice que se está muriendo y que se arrepiente de su comportamiento con su hija. Toni no puede ocultárselo a Juana, y a pesar del resentimiento de ésta en un primer momento, acaba abrazándose emotivamente a su padre.

Y lo que pretendía ser un acto emotivo, el cumpleaños de Paquita, acaba con una bronca. Desi no puede evitar salir en defensa de Loli ante lo que considera “ataques” de Ramón. Ni siquiera la política se deja a un lado en la primera fiesta de Paquita desde que vive con Pili y Loli. El discurso de Arias Navarro en televisión acaba provocando el enfrentamiento entre Miguel y Ramón por tener posturas contrapuestas. Parece que cada vez es más importante lo de “significarse o no significarse” en el aspecto político.

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