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251. No hay cuento de Navidad

Navidades de 1981. Este año los Alcántara no están para celebraciones porque Carlos sigue en la cárcel. Allí tendrá que aprender a convivir con el resto de presos, que no es nada fácil. Sin quererlo se verá involucrado en un plan que le traerá problemas.

Antonio intentará por todos los medios que su hijo esté fuera para la cena de Nochebuena, para ello recurrirá a todos sus contactos y hasta solicitará una cita con el juez que lleva el caso. Por su parte, Toni se pone en contacto con un prestigioso abogado en temas de narcotráfico para que les asesore sobre el caso de su hermano.

Mercedes intenta disimular su preocupación pero le cuesta. Estos días está preparando el desfile de bañadores pero no consigue quitarse de la cabeza a su hijo. Lo mismo le sucede a Inés, que también está preocupada por su trabajo como actriz. La película de Mario Barreiro no acaba de salir, así que una imprevista llamada de Juan Alba, el director de Agujas de Hielo, le hace dudar sobre su futuro.

Como nadie está para celebraciones navideñas, Miguel decide encargarse de preparar la cena de Nochebuena en el bistrot. Este año es el primero que lo pasa sin Paquita y las niñas que están con Anselmo en Benidorm.

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